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La autogestión

5 noviembre, 2016

La autogestión[1] es la administración democrática de los recursos de una unidad económica por parte de sus propios trabajadores o integrantes.

Se autogestionan los recursos de una familia, de una comunidad, de una asociación o de una nación.

La autogestión es una expresión libertaria contra la opresión, la tiranía, la explotación económica, el verticalismo, el autoritarismo.

Se la entiende como una lucha la enajenación de voluntades individuales o particulares a través del establecimiento de relaciones autónomas o independientes en cualquier campo de la vida.

Algunos elementos de un sistema autogestionario son los siguientes:

ü  La empresa autogestionaria o de participación: está controlada y dirigida por quienes trabajan en ella de un modo democrático y compartido. Para elegir los órganos representativos o tomar decisiones, cada trabajador posee un voto y sólo la realización de un trabajo efectivo otorga derecho a participar en la gestión.

ü  Luego de haber pagado las obligaciones frente a los acreedores, tales como costos materiales, financieros, impuestos, etc., el ingreso neto de la empresa es distribuido entre los trabajadores según los criterios que ellos mismos hayan establecido, de acuerdo con los criterios que ellos mismos hayan establecido, atendiendo a las características particulares de cada ocupación (intensidad, duración, cualificación profesional, etc.)

ü  El conjunto de empleados posee el derecho exclusivo a controlar y dirigir la empresa y no tiene, como tal, la propiedad de los capitales que utiliza, sino un derecho de uso y de obtener los frutos de uso (usufructo). La propiedad de los capitales puede ser privada o pública. La empresa paga una cantidad de dinero (arancel, arriendo o interés) por su utilización. La empresa no puede destruir ni vender el capital o distribuir su valor como como ingresos corrientes. Quienes prestan el capital financiero no tienen derecho a controlar el capital físico de la empresa, mientras ésta pague los intereses, arancel o arriendo.

ü  Existe libertad de empleo. La persona puede elegir o rechazar un trabajo y cada empresa puede contratar o no a un individuo. Es razonable pensar que las empresas pueden democráticamente limitar los despidos. No es posible olvidar que cada trabajador no es sólo un factor de producción, sino una persona responsable de la marcha y dirección de su empresa, capaz de defender sus derechos en el colectivo a nivel de igualdad con sus compañeros.[2]

 Por último, es importante destacar que esta forma de administrarse implica un nivel superior de consciencia de los trabajadores, uno que supere a la mera obligación de cumplir un horario, hacer una tarea y esperar a fin de mes para cobrar sus magros salarios. Esta forma de gestión conduce a hacerse cargo de sus propios recursos, capacidades, libertades y propósitos. [3]

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[1] NÚÑEZ, Orlando “La Economía Popular, Asociativa y Autogestionaria” en “La economía social desde la periferia. Contribuciones Latinoamericanas”. CORAGGIO, José Luis y otros. (Altamira – UNGS – 2007).

 [2] Idem.

 [3] Idem.

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From → Aprendizajes

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