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ECONOMÍA SOCIAL SOLIDARIA

26 octubre, 2016

Este post es una adaptación para el nivel secundario del concepto de Economía Social Solidaria con base en la publicación académica del Profesor José Luis Coraggio: “La Economía Social y Solidaria (ESS). Niveles y alcances de acción de sus actores. El papel de las universidades” incluida en el libro “Economía Social y Solidaria: conceptos, prácticas y políticas públicas”, publicado por Hegoa, Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional de la Universidad del País Vasco.

Economía Social Solidaria

La economía social solidaria se plantea como el sistema de instituciones, prácticas y valores que se da una sociedad para definir, movilizar, distribuir y organizar capacidades y recursos a fin de resolver de la mejor manera posible las necesidades y deseos legítimos de todos sus miembros.

Se definen, movilizan, distribuyen y organizan capacidades y recursos para coordinar el proceso productivo, cuyos momentos son:

1)    La producción de bienes y servicios bajo una pluralidad de sujetos o formas de organización, tales como:

  1. Unidades domésticas;
  2. Emprendimientos familiares o comunitarios;
  3. Cooperativas;
  4. Asociaciones en general;
  5. Redes;
  6. Empresas de capital y
  7. Empresas públicas o estatales.

…en el marco de un sistema de división social del trabajo según el principio de complementariedad con la cooperación autónoma entre trabajadores que tengan acceso a los medios de producción y los conocimientos dentro de una pluralidad de formas de propiedad (desde la propiedad personal hasta los bienes comunes).

2)    La distribución y redistribución de la nueva riqueza producida y del patrimonio acumulado. Se entiende esta riqueza como valores de uso útiles para realizar las necesidades de todos.

3)    El intercambio justo entre personas, sectores y regiones con predominio de la reciprocidad sobre la competencia, con áreas de autarquía a diversos niveles (familiar, comunitario, local, nacional y regional).

4)    Los modos de consumo responsable con la Naturaleza y la vida social.

5)    La coordinación consciente y democrática del conjunto del proceso económico, combinando formas de decisión colectiva o mecanismos de mercado regulado.

 Desde este concepto de economía consideramos la “racionalidad” –de la que tanto se habla en Economía- como “racionalidad reproductiva”. Esta lógica nos lleva a evaluar las acciones del Hombre desde su contribución responsable a la reproducción de la vida digna, natural y humana propia y de los demás.

La organización económica cobra sentido al realizar de la mejor manera posible las necesidades y deseos legítimos de las sociedades. Entonces, la riqueza no se mide por el valor de mercado de los bienes y servicios acumulados o agregados (como es el caso del PIB) sino por su utilidad para satisfacer tales necesidades (1).

¿Qué es vida digna? La respuesta no está en manos de expertos de la Economía sino de cada sociedad democráticamente autogobernada.

Es importante aprender de la historia que los sistemas económicos fueron construcciones encabezadas por clases o sujetos sociales situados en posiciones diferentes, muchas veces con intereses distintos y en oposición. Por ejemplo, nuestros aborígenes americanos y los conquistadores españoles. Entre ellos se generó una situación violenta que determinó el exterminio de nuestros antepasados en estas tierras. Se calcula en ochenta millones de vidas (80.000.000) las que se perdieron como consecuencia de la construcción de la sociedad latinoamericana como hoy la conocemos.

El tránsito hacia un sistema económico social solidario (SESS)

Al hablar de “lo público” no nos referimos únicamente al ámbito estatal sino al Estado en sentido ampliado, esto es, incluyendo la sociedad civil. La sociedad civil es parte de lo público a partir de “prácticas” éticamente comprometidas orientadas a la solución de problemas. Algunos vestigios de un sistema social solidario están presentes a través de programas y políticas públicas que promueven, apoyan y controlan las unidades microeconómicas, en muchos casos con el propósito de insertar en el mercado a los desocupados o excluidos. No obstante, estos son solamente algunos signos de la expresión solidaria de un sistema económico que ha agotado sus capacidades para cumplir la promesa de integrar a toda la sociedad en la vida económica, particularmente, en el mercado. Ejemplo de ello lo encontramos en los millones de desocupados que no tienen capacidad para participar efectivamente en las decisiones sociales como agentes económicos. Esta incapacidad se origina en la falta de ingreso para satisfacer necesidades básicas, en la falta de un patrimonio para habitar en familia (vivienda), en la falta de cobertura para acceder a prestaciones en el sistema de salud, en la falta de oportunidades de trabajo, entre otras carencias.

 De manera que estas prácticas, por ahora, se focalizan en solucionar los problemas de los más pobres o indigentes, aunque no logran, todavía, instituirse como un proceso de construcción de un SESS, el cual implica una perspectiva que contemple, como escribimos anteriormente, la “racionalidad productiva”. Por ahora, se busca “aliviar la pobreza” que surge en el sistema económico actual, particularmente, la pobreza por bajos ingresos, pero no la pobreza estructural.

 La pobreza estructural es un concepto que combina dos criterios para medir la pobreza: 1º) la línea de pobreza, que imputa la condición de pobre a la población que recibe ingresos insuficientes para sustentar el costo de un estándar mínimo de consumo; y 2ª) el enfoque de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), que describe a la pobreza con carencias que la configuran como tal, por ejemplo, la vivienda, nutrición, acceso a la salud, educación, entre otros. Este segundo criterio abarca indicadores independientes del ingreso. Es decir, que la pobreza crónica o estructural se refiere a deficiencias de infraestructura y de ingresos.[2]

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(1) CORAGGIO, José Luis (2016) “La Economía Social y Solidaria (ESS) Niveles y alcances de acción de sus actores. El papel de las universidades”. Consultado en http://www.coraggioeconomia.org/jlc/archivos%20para%20descargar/Libro_ESS.pdf

[2] Ramos Soto;  Ana Luz “Diferentes conceptos de pobreza” disponible en http://www.eumed.net/ce/2008a/alrs.ht

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From → Aprendizajes

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